Sentada en un avión a punto de despegar me dispongo a aprovechar este ratito de paz para mi, se que siempre insisto pero es que los adoro, ya no es sólo estar sin hacer nada sino que estoy pensando en mis cosas, tranquila, aislada del resto del mundo... Es en estos momentos cuando consigo entrar en mi burbuja y concentrarme en lo que estoy haciendo, el que me conoce sabe que me distraigo con una mosca!
Hoy escribiré en español, aunque me encanta hacerlo en inglés también tengo que practicar mi idioma... Al menos escrito. Se me olvida muchas veces como hacerlo, creo que los emails formales del trabajo no cuentan.
En este tiempo, desde que escribí la última vez podría decir que no es mucho lo que ha pasado pero en este caso no es así, de hecho ha sucedido el acontecimiento que de momento es el más feliz, impactante y decisivo de mi vida.
Digo feliz porque el 28 de enero vino al mundo una personita que ya era especial desde que supimos que existía, y en el momento en que lo vi salir sentí que el mundo se paró, allí no había nadie más que él, su valiente mami, su padre, y yo que tuve el privilegio de estar con ellos en ese momento tan íntimo y especial. Lo pienso y me emociono, es sin duda, con casi 25 dias de vida, el motor que hace que giremos todos los que estamos a su alrededor.
Digo impactante por como vino al mundo. Mi hermana, con la que he crecido, jugado, peleado y creído conocer mejor que nadie me hizo cambiar completamente la concepción de que es una madre.
La niña que tantas veces he visto llorar por tonterías, enfadarse con ese carácter que tiene por las mañanas aguanto el dolor aún retorciendose, se quejó lo justo y al final de lo que parecían horas interminables empujó todas las veces que se lo pidieron y sin que nadie le hubiera enseñado. No se sí el instinto es clave pero desde luego mi admiración hacia ella no puede ser mayor.
Y digo decisivo porque sí hace unos años no creía siquiera que yo algún día fuera a querer tener un hijo propio, después de ver a mi sobrino y llevar meditando la posibilidad meses, tengo más claro que nunca que yo también quiero ser mama. Aunque tenga que pasar por esto, creo que habiéndolo visto, incluso más.
Y si hace unos días me reconocía a mi misma la necesidad de vivir siendo yo, sin agradar constantemente a todos, hoy tengo muy claro que este amor que llevo dentro para dar, tiene que ser para alguien muy especial, que sepa que vino al mundo porque así tenía que ser y porque su madre, con todas las consecuencias, así lo decidió.

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